Visita del Metro de San Petersburgo. Exhibido por el poder soviético como un símbolo del avance tecnológico e industrial del sistema político, el Metro de San Petersburgo es igualmente un prodigio de ingeniería: el subsuelo de la ciudad es un terreno pantanoso e inestable, haciendo de este metro el más profundo del mundo aun hoy en día. También estaba previsto su funcionamiento como refugio en caso de guerra atómica. A pesar de que los primeros planes para su construcción datan de 1899, la Revolución comunista y el traslado de la capital de Rusia a Moscú dieron rápidamente al traste con el proyecto, que se reactivó en los años ’30. La II Guerra Mundial supuso un nuevo freno, y el metro no fue finalmente inaugurado hasta 1955. Décimo del mundo en importancia, transporta cada día casi 3 millones de pasajeros. La belleza de sus estaciones rivaliza con la del metro de Moscú. Las decoraciones se hicieron en diferentes estilos, destacando el majestuoso estalinista.