Visita de la Catedral de San Nicolás de los Marinos. Este magnífico monumento del barroco ruso, con sus espectaculares cúpulas doradas, fue erigido en una zona que desde tiempo de la fundación de la ciudad por Pedro el Grande estaba poblada principalmente por marinos, debido al gran número de vías de agua que la surcan y a su proximidad con el puerto de la ciudad. Posteriormente se instaló aquí el Regimiento Naval de la ciudad. La iglesia fue construida por orden personal del príncipe Golitsin, que ofreció a la zarina Elisaveta Petrovna erigir el templo de San Nicolás de los Milagros – protector de los marinos – en honor de las hazañas de la Flota Rusa. La construcción, dirigida por el arquitecto Chevalinski, duró desde 1753 hasta 1762. La catedral consta en realidad de dos iglesias diferentes, situadas cada una de ellas en uno de los dos pisos que la componen: la iglesia de San Nicolás en el piso inferior, y la iglesia de la Epifanía en el superior. Ambas ricamente decoradas con molduras y columnas de orden corintio. El conjunto es rematado por un bello campanario exento. La combinación de cúpulas doradas, fachadas azules y columnas blancas es de gran belleza.