Mandrogui. Situado a unos 260 km al noreste de San Petersburgo, a orillas del río Svir que une los dos mayores lagos de Europa, el Onega y el Ladoga, la aldea de Mandrogui fue parcialmente destruida durante la II Guerra Mundial. En 1996 se reconstruyó, conservando el estilo y las construcciones tradicionales de los típicos pueblos de la región de Carelia. Su población permanente es de unos 50 habitantes, que viven principalmente del turismo, con actividades como la producción de artesanía. Con sus casitas de madera y sus talleres de artesanos, Mandrogui evoca el ambiente de la Antigua Rusia, en un espléndido marco natural, en pleno bosque boreal.

Típica barbacoa rusa a base de “Shashlik”. Podremos degustar los “Shashlik”, especialidad culinaria con origen en las montañas del Cáucaso y en las estepas de Asia Central y posteriormente extendida a toda Rusia. Consiste en unas brochetas de carne de ternera, cerdo, pollo o cordero a la parrilla. La carne es marinada durante una noche en una salsa a base de vino, vinagre o jugos de frutas, junto con vegetales, hierbas y especias diversas. Las brochetas se asan sobre una parrilla llamada “mangal”, con madera o carbón.